Diseño

La cara recortada, y cómo hacerla sin que parezca barata

Una persona recortada de su fondo y colocada sobre un gráfico llamativo es la composición más repetida de la plataforma. Se repite porque funciona, y funciona por razones que no tienen nada que ver con la moda. También es muy fácil de hacer mal, y un recorte malo es peor que no poner ninguno.

Por qué funciona

La visión humana da prioridad a las caras. Las detectamos más rápido que cualquier otra categoría de objeto y leemos la expresión emocional casi al instante, mucho antes de leer palabras. Una cara en una miniatura está trabajando, por tanto, a una velocidad que el texto no puede igualar.

El recorte añade una segunda cosa: una silueta dura e inequívoca. Una persona fotografiada en su entorno se funde con él. Una persona levantada del fondo y puesta contra color plano tiene un contorno nítido que sobrevive a la reducción, así que la figura sigue siendo legible a tamaño de listado cuando una fotografía completa sería una mancha.

La expresión importa más que la calidad del recorte

Una cara neutra aporta poquísimo. Es una cara, pero no lleva información. Las expresiones que funcionan son las que plantean una pregunta que el vídeo responde: sorpresa, incredulidad, alegría, concentración, asco.

Por eso las expresiones exageradas se ven como se ven. No van dirigidas a ti, cómodamente sentado a tamaño completo; van dirigidas a alguien que echa un vistazo a una imagen de 168 píxeles. La sutileza no sobrevive a esa reducción. Fuerza la expresión más de lo que te resulta cómodo y luego compruébala en pequeño: casi siempre descubrirás que se lee como normal.

Qué separa un recorte limpio de uno evidente

Tres cosas, por orden de importancia. Primero, el pelo: un recorte que mete un tijeretazo recto en el pelo se lee como falso al instante. Segundo, el halo del borde: una orla del color del fondo original pegada al contorno, muy visible cuando el fondo nuevo es de un color muy distinto. Tercero, que la luz no coincida: un sujeto iluminado desde la izquierda sobre un fondo iluminado desde la derecha.

Los dos primeros se arreglan con una buena separación y algo de retoque manual. El tercero se arregla eligiendo un fondo cuya dirección de luz coincida, o abrazando la artificialidad con un fondo gráfico plano en lugar de fotográfico.

El contorno es el toque profesional

Añadir un borde alrededor de la figura recortada —normalmente blanco, a veces un color de tu paleta— hace dos cosas útiles. Esconde el halo del borde y separa la figura del fondo con la fuerza suficiente como para que la silueta sobreviva a cualquier tamaño.

Es el detalle que con más fiabilidad lleva un recorte de aficionado a intencionado. Además señala «esto es un gráfico», lo que te libera de tener que hacer que el montaje parezca fotográficamente real.

Colocada, no pegada

Un recorte que simplemente se ha soltado sobre un fondo parece pegado por un número pequeño de razones identificables, y todas se arreglan en un par de minutos. La figura no toca nada, no proyecta nada y no guarda ninguna relación con la luz de la escena que tiene detrás.

Empieza por el contorno, que probablemente vas a poner de todas formas. Luego añade una sombra: no una sombra dura desplazada abajo y a la derecha, que se lee como un efecto de procesador de textos, sino una forma oscura, suave y ligeramente desplazada detrás de la figura que sugiera una persona de pie delante del fondo y no impresa sobre él. Que sea lo bastante sutil como para que no la notaras si no la estuvieras buscando.

El resplandor hace el trabajo contrario y conviene conocerlo. Un halo de luz suave detrás de la figura la levanta de un fondo oscuro o cargado y se lee como algo deliberado en vez de accidental, y por eso aparece tanto en las miniaturas de gaming y de reacciones. Usa uno u otro: un resplandor y una sombra a la vez se anulan y quedan confusos.

El detalle que pilla a la gente es la dirección de la luz. Si el lado iluminado de tu cara es el izquierdo, el fondo no debería tener su fuente de luz a la derecha; ese desajuste es de esas cosas que nadie nota conscientemente y todo el mundo siente. Da la vuelta al fondo, elige otro, o lleva toda la composición más lejos del realismo con un fondo de color plano o gráfico, donde no se implica ninguna dirección de luz y no hay nada que contradecir.

Composición: dónde ponerte

Lo que funciona por defecto es la figura a un lado y el texto al otro, con la figura sobresaliendo un poco por el borde del encuadre para que se sienta anclada y no flotando. Solapar el borde inferior en particular se lee como natural, porque así es como se ve una persona de pie delante de un fondo.

Mantén la cara dentro de la zona segura. Y acuérdate de la insignia de duración en la esquina inferior derecha: un hombro o un brazo ahí van bien, una cara no.

Elegir una foto que se recorte limpia

Si vas a sacar un fotograma de material que ya tienes, la calidad del recorte queda decidida antes de abrir ninguna herramienta. La predicen cuatro cosas. La primera es la separación: cuánto se diferencia el sujeto de lo que tiene justo detrás, tanto en brillo como en color. Una chaqueta oscura contra una estantería oscura no deja borde que encontrar, ni automática ni manualmente.

La segunda es contra qué cae el pelo. El pelo es la parte más difícil de cualquier recorte, y una cabeza sobre una zona lisa y uniformemente iluminada es un trabajo completamente distinto que una cabeza sobre unas hojas o una persiana. Si solo puedes acertar en una cosa, acierta en esta: el resto del contorno es un borde duro que cualquier herramienta sigue.

La tercera es la iluminación. Una luz frontal y uniforme da un borde consistente en todo el perímetro de la figura. Un contraluz fuerte deja un filo brillante sobre el sujeto que el recorte o conservará, dejando una orla luminosa, o eliminará, llevándose pelo por delante. La cuarta es el movimiento. Un fotograma cogido a mitad de un gesto tiene bordes blandos y semitransparentes, y sin borde no hay selección limpia: es el motivo más común de que un fotograma sacado de un vídeo se niegue a recortarse bien.

Así que cuando tengas varios fotogramas donde elegir, pesa lo técnico junto a la expresión en vez de decidir solo por la expresión. La expresión sigue importando más —un recorte impecable de una cara inexpresiva es una miniatura desperdiciada—, pero entre dos fotogramas con expresiones parecidas, el nítido, bien iluminado y con una zona lisa detrás de la cabeza te ahorra todos los minutos que si no pasarías reparando bordes.

Graba pensando en el recorte, no contra él

Si sabes que te vas a recortar, ponlo fácil. Colócate delante de una pared lisa de un color distinto al de tu ropa y tu pelo. Usa luz uniforme. Deja espacio a tu alrededor en el encuadre.

Dos minutos de cuidado al grabar te ahorran diez de reparar bordes después, y dan un resultado mucho más limpio que cualquier cantidad de retoque sobre una foto mal iluminada contra un fondo cargado.

Respuestas rápidas

¿Necesito un croma verde?

No. Una pared lisa de un color que contraste basta para que la separación automática funcione bien. El croma ayuda, pero no es la diferencia entre que salga o no salga.

¿Y si el recorte se come parte de mi pelo?

Usa un pincel de recuperar para devolverlo, o abrázalo: una silueta más limpia y algo simplificada suele leerse mejor en pequeño que una técnicamente exacta.

¿Tiene que ser yo la persona?

No, pero un presentador reconocible construye familiaridad con el tiempo, y la familiaridad es de las razones más fuertes por las que alguien hace clic.

¿Puedo recortar un fotograma sacado del vídeo?

Muchas veces sí, pero mira antes si hay movimiento. Los fotogramas de vídeo están expuestos para el movimiento, no para la quietud, y un borde blando no se puede seleccionar limpio. Un fotograma con la cabeza quieta, o una foto hecha aparte, da un resultado bastante mejor.

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